TAHURES DE LA DEMOCRACIA

El secretario general del PSOE ha declarado recientemente que su partido recurrirá a “una ILP” (Iniciativa Legislativa Popular) si el Gobierno del Partido Popular no prorroga los 400 euros al mes a lxs paradxs sin recursos, algo que finalmente ha hecho. Podría pensarse que se trata simplemente de una estupidez el hecho de que un partido con representación parlamentaria, y por tanto iniciativa legislativa directa, sin necesidad de recogida de firmas, e incluso grupo propio en el Congreso, recurra a un rodeo “popular” tan aparatoso e innecesario, en su caso, para poner la iniciativa de ley en el Congreso. Se trata sin embargo de uno más de los constantes ataques de este partido a la democracia participativa, enmarcado en su estrategia inflexible en su contra, y a favor del parlamentarismo extremo en el que medran.

Casi todas nosotras recordamos el reciente plebiscito consultivo sobre Europa, y algunas también el de la OTAN. Todas recordamos la manipulación extrema de los Gobiernos convocantes, que en algún caso terminaron en el SupremoNada hace más daño a la democracia que la tergiversación a la que los partidos políticos la mantienen en España. Mediante esta estrategia el PSOE intenta arrogarse la condición de “popular” para una iniciativa que emana de su formación política, desnaturalizando así la herramienta y asumiéndola como un recurso más de los partidos y del parlamentarismo, y tratando al mismo tiempo de legitimarla como una opción factible para tomar decisiones. No es así, como bien saben, pues son ellos mismos, los partidos políticos, quienes mantienen en España la libertad de iniciativa popular en un estado que ni merece ese nombre, mucho más limitada al que se encuentra en cualquier otro país democrático: está vetada a leyes orgánicas, puede rechazarse a voluntad del Congreso o tergiversarse en él hasta el absurdo, y jamás finalizaría en referéndum, menos aún vinculante, libertad estrictamente prohibida.

Si alguna vez vuelven al poder, habrá que recordarles su pasado interés por la ILP y la urgencia de su equiparación con cualquier democracia de nuestro entorno, lo que no han hecho en las cinco legislaturas en las que han gobernado. Es inevitable preguntarse por qué es ahora, desde la oposición, cuando el PSOE mediante su secretario general trata de recurrir al pueblo, y no cuando como vicepresidente se negó a convocar a la población a refrendar la infame reforma constitucional del artículo 135, cuando llevó a cabo los recortes sociales o cuando rescató a la banca.

A pesar de esta estrategia de Iniciativa Legislativa Populista, que premeditadamente confunde y desmotiva a la población en su participación en la gestión de las cosas que les importan, la Iniciativa Popular, ya sea legislativa, de derogación de cargos electos o cualquier otra aplicación, puede ser una herramienta poderosa en manos del pueblo, de las asambleas, y trabajamos en levantar las prohibiciones y vetos que la hacen inútil.

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