TRAS LOS ANUNCIOS DE VODAFONE, SE ESCONDE EL TERRORISMO LABORAL

Tras los anuncios brillantes de Vodafone queda oculta la barbarie de la explotación extrema de los esclavos asalariados, el feudalismo laboral, el experimento de la desaparición de la vida personal y la preparación de las masas para el totalitarismo…

Durante los últimos días la empresa multinacional Vodafone se ha procedido a una serie de despidos en el departamento de servicio al cliente, el cual, por cierto, el año pasado fue premiado por el Estado griego… Por un lado, se van despidiendo varios directores y ejecutivos, quienes por ser los perros más fieles de sus amos y por haberse identificado con los intereses de la multinacional a cambio de un sueldo bastante alto, ha llegado el momento de pagar el precio de sus detestables servicios. Por otro lado, muchos trabajadores mucho peor remunerados que los ejecutivos, están siendo presionados y chantajeados de dimitir. Si no aceptan la “oferta” de dimitir y recibir a cambio una indemnización por despido, más de uno a tres salarios mensuales, serán despedidos.

La empresa multinacional llama “oferta” a este terrorismo y chantaje, empleando un lenguaje que no dudaban en emplear muchísimos de sus trabajadores en su contacto con los clientes de la empresa, incluso en su vida cotidiana. Son los que en épocas anteriormente a la “crisis” andaban diciendo que “lo importante es tener trabajo” y pasaban de cualquier lucha social, basta con que tuvieran el dinero de pagar por todos los servicios públicos privatizados y dedicarse a un consumismo desenfrenado. Son los que se burlaban de los luchadores sociales, adoptando una actitud de extremo individualismo, pensando que el Sistema de la barbarie de la esclavitud asalariada y la explotación se iba a apiadar de ellos. Lamentablemente ha llegado el momento de su desilusión.

Vodafone ha pactado con la empresa Paladino el desvío de las llamadas que recibe su Servicio al Cliente a los operadores telefónicos de ella. Paladino es una empresa conocida también por encargarse de cobrar las deudas de los que deben dinero a compañías telefónicas, con métodos violentos, con chulerías y bravuconerías, insultando, amenazando y chantajeando. Emplea a trabajadores por jornadas laborales de más de 4 horas, pagándoles 260 euros al mes y dejando de abonarles la indemnización por las horas extras trabajadas. Las condiciones laborales de los trabajadores en esta empresa son pésimas. No tienen derecho a hacer el mínimo descanso, están permanentemente vigilados por cámaras de vigilancia y por sus superiores, mientras que son constantemente insultados por sus ellos (se trata de los ejecutivos anteriormente mencionados, quienes cuando sean despedidos y preguntados por este comportamiento suyo, contestarán “yo simplemente hacía mi trabajo”). El ritmo de trabajo es tan rápido que muchas veces no les da tiempo ni siquiera de leer lo que tienen que contestar al cliente con el que hablan por teléfono.

En el departamento Servicio al Cliente de Vodafone, antes de que se pusieran en marcha despidos y “ofertas”,  trabajaban unas 700 personas. Los arrendados por otras empresas (Adecco, Icap, Newsphone, Manpower etc) cobraban de 400 a 600 euros al mes, mientras que los no arrendados cobraban unos 850 euros o aún más y tenían contratos mensuales. Los arrendados no tenían casi ningún derecho laboral. No se les concedían permisos por enfermedad, las empresas patronos tardaban en pagarles, no les pagaban las horas extras etc).

Ya a los arrendados o no les renuevan los contratos y son despedidos, o pasan a manos (garras) de la empresa patrono, donde van a seguir trabajando todo el día por cuatro perras. Los que están trabajando en varios sectores publicitarios de la empresa (a los que ellos mismos llamaban y siguen llamando “informativos”…) serán echados a la calle, y a continuación estos servicios pasarán a manos de contratistas. Esto tendrá como consecuencia el empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores contratados, la reducción de sus salarios y la pérdida de muchos puestos de trabajo, dado que en las empresas de estos contratistas un trabajador estará haciendo el trabajo de tres.

Y todo esto en período de supuesto crisis, en el que el año pasado Vodafone repartió unos 240 millones de euros a sus accionistas. Los beneficios van a manos de los capitalistas, grandes o pequeños, los trabajadores no tienen el mínimo interés en apoyar su podrido sistema social y económico. No tienen el mínimo interés en identificarse con los intereses del Capital, ni utilizar su lenguaje y su ideología. No hay que olvidar que hace unos años Vodafone fue acusada de estar involucrada en el caso de las escuchas telefónicas, en el que un ejecutivo suyo perdió su vida, suicidándose según la misma empresa. No hay que olvidar que Vodafone bombardea ilegalmente con un sinfín de llamadas y de mensajes telefónicos publicitarios a sus suscriptores (aparte de la publicidad, están obligados a recibir obligatoriamente una tormenta de mensajes que les hacen saber cuántos minutos han consumido, cuánto tiempo les queda, etc, etc), con el fin de hacernos reconciliar con la idea de que toda autoridad superior puede irrumpir en nuestra vida privada como y cuando lo quiera. Vodafone y las demás compañías telefónicas nos están preparando para la sociedad del Gran Hermano, en la que las masas serán dóciles receptoras de mensajes de publicidad o de cualquier tipo de lavado de cerebro, llamados ya “informativos” por el Poder. Y por supuesto no hay que olvidar que tras los anuncios brillantes de Vodafone queda oculta la barbarie de la esclavitud asalariada y del régimen del feudalismo laboral que nos tiene reservado el Poder y el Capital para el próximo futuro.

Ante toda esta ofensiva, el sindicato de los trabajadores en Vodafone convocó una “jornada de movilizaciones” para el 28 de marzo sólo en uno de los edificios de la empresa. Si alguien se pregunta en qué consisten estas movilizaciones, la respuesta es la evidente. Han sido llamadas de esta manera vaga e imprecisa para dar la sensación de que se está luchando, se está esforzando por reivindicar los derechos laborales de los trabajadores. Notamos que la mayoría de los trabajadores en Vodafone no son miembros de este sindicato. De todas formas, con las nuevas condiciones laborales serán tantos los que se contratarán por tan sólo unas semanas o meses y tan rápido su paso por la empresa, que no podrán siquiera enterarse de la existencia del sindicato y aún menos pensar en crear un verdadero sindicato de base, auto-organizado y combativo.

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